martes, 24 de julio de 2012

Trastornos psicosomáticos y "La mente dividida"


  ¿Qué te duele,  a nivel físico y a menudo?  ¿Sabes de qué puede provenir ese machacón dolor de cabeza o el repetitivo dolor de espalda?



Es curioso que la mayoría de los achaques comiencen a aparecer hacia la mediana edad, cuando las personas empezamos a tener una variada trayectoria de incidentes emocionales en nuestras vidas; aunque cada vez más jóvenes se van viendo afectados, debido al estrés de la inseguridad en el  futuro. Se entiende mucho mejor cuando se sabe que, como muchos investigadores médicos han determinado en los últimos años, la influencia de las emociones fuertes y negativas deja su huella en el organismo  y, dichas emociones, se manifiestan a través de él.

Lo que damos en llamar “achaques”, dolores molestos y aleatorios, que nos hacen vivir incómodos o complican nuestra existencia con innumerables visitas a los médicos, si persisten,  no parecen tener una causa física definida y afectan a una gran mayoría de la población adulta. Muchos de estos trastornos, como dolores musculares, alteraciones gastrointestinales, jaquecas, mareos, alergias dérmicas y otras pequeñas dolencias, que a veces parecen crónicas y se repiten a lo largo de los años, no son fácilmente diagnosticables, al no deberse a causas físicas comprobables, como demuestran los análisis y chequeos médicos. Son las llamadas "enfermedades psicosomáticas".

Dolores o trastornos psicosomáticos

Cada vez más, la ciencia médica demuestra que cuerpo y mente interaccionan más de lo que se asumía hasta no hace muchos años. Poco a poco, se admite entre los profesionales de la salud que ciertas dolencias y enfermedades pueden ser debidas, o verse influidas, por los procesos mentales, al igual que éstos sufren cambios cuando se padece una enfermedad física.

Un fuerte trauma, el estrés y la depresión repetitiva o continuada, provocan síntomas físicos que pueden confundirse con patologías orgánicas. El ser humano es un todo en el que cuerpo, mente y espíritu se intercambian información. Si una parte enferma, las demás lo expresarán a su modo.

El doctor John Sarno creyó haber dado con la explicación a esa epidemia de los siglos XX y XXI, y llamó a su, entonces, teoría “Síndrome de Miositis Tensional o neuromuscular” o TMS. ¿En qué consiste esa teoría, hoy en día llevada a la práctica por algunos profesionales y terapeutas médicos, para el tratamiento de todas esas afecciones? Es lo que explica en “La mente dividida”, el último de sus libros sobre el síndrome que descubrió.



¿Qué me pasa, doctor?

La mayoría estaremos de acuerdo en que cuando estamos altamente nerviosos, pasamos por un mal trance o generamos un alto nivel de estrés, nos sentimos mal físicamente. ¿Quién no ha tenido náuseas ante un evento importante en su vida- las famosas “mariposas en el estómago”, al menos-, o ha sentido dolorido todo el cuerpo frente a un golpe emocional?

O, quizás, nos damos cuenta de que, al estar sometidos a una tensión estresante, aparece ese dolor de cabeza pulsante y persistente, o los músculos de la espalda parecen haberse inflamado, y nos producen tirones, molestias o dolor. Sin embargo, a menudo basta con que pase ese momento de inquietud o sufrimiento emocional, para que esos dolores se alivien o desaparezcan en cuanto nos sentimos más tranquilos. Es lo que se llama “dolores psicosomáticos”, y lo que demuestran es que nuestras emociones más profundas y negativas influyen en nuestro cuerpo, reflejando en forma de dolencias o molestias físicas nuestro malestar psicológico.

El doctor Sarno va más allá, y se atreve a decir que muchas afecciones musculares, aparentemente crónicas y de origen físico, muchos problemas gastrointestinales, como el reflujo, la acidez estomacal habitual, el colon irritable o incluso las úlceras, así como numerosas alergias, la hipertensión, fibromialgias  y otros trastornos, no son producto de un fallo del cuerpo, sino de la repercusión de nuestro sentir emocional en conflicto.

Según los estudios efectuados por John E. Sarno y sus colegas del Instituto de Rehabilitación Howard E. Rusk del Centro Médico de la Universidad de Nueva York, incluso enfermedades como el cáncer,  dolencias cardiovasculares, o el colon irritable, pueden ser producidas por fuertes estados emocionales, perpetuados a través de mucho tiempo.
  
Muchas personas se pasan largas etapas de sus vidas buscando las causas a sus dolores de tipo crónico, sin que los médicos encuentren trastornos físicos que determinen un diagnóstico. En la mayoría de esos casos, si no en todos, esos padecimientos se deben a factores psicológicos. Son los llamados dolores psicosomáticos, que pueden estar producidos por diversas alteraciones psíquicas.

En psiquiatría, están definidas ciertas formas de conducta que parecen propiciar algunas enfermedades. Según su tipología (A,B o C), estos distintos rasgos de personalidad predispondrían a sus portadores a desarrollar ciertas dolencias graves. De ese modo, los individuos de la personalidad establecida como tipo A, respondería al perfil de personas inquietas, impacientes, muy involucradas con su trabajo, hiperactivas, con tendencia a poder padecer cardiopatías. Quienes concordaran dentro de la personalidad B, serían sujetos tranquilos, equilibrados, confiados y con buena expresión de sus emociones, y no presentarían tendencia asociada a ninguna enfermedad, ya que su comportamiento parece proteger a su organismo. Mientras que, la personalidad C, correspondería a personas sumisas, conformistas y pasivos, con baja capacidad de expresión de sus emociones, que algunos estudios señalan como propensos al cáncer.

Pero la manifestación más común de los trastornos psicosomáticos suele ser a causa de fuertes shocks emocionales, traumas, o las secuelas de esas situaciones, como el estrés emocional o la depresión exógena. Cualquier persona puede estar expuesta a esas manifestaciones, como reflejos en el cuerpo de problemas psicológicos no resueltos.



“La mente dividida” de John E. Sarno

John Sarno, dice en la introducción de su libro que “el objetivo principal de 'La mente dividida' es explicar la naturaleza del proceso psicosomático, especialmente el estado psicológico que da lugar a evidentes síntomas físicos. El objetivo secundario es llamar la atención hacia la estrechez de miras de muchos practicantes de la medicina contemporánea que no reconocen la existencia de los trastornos psicosomáticos y que, al actuar de esta forma, contribuyen a su propagación.”

El título del libro se debe a la existencia de lo que los profesionales denominan “dos cerebros”, y que no es más que las dos partes en que fisiológicamente parece dividirse el cerebro humano. Una, la primitiva, la que hace aflorar nuestro infantilismo, nuestra agresividad o nuestro miedo, es la mente inconsciente, que se produce en la parte más profunda del cerebro, justo por encima del tronco cerebral; la otra, de relativamente más reciente “descubrimiento”, es el llamado neocórtex frontal, producto de la evolución, que genera la mente consciente, los pensamientos civilizados, la razón, el intelecto, la comunicación y la moral del hombre moderno que conocemos. La interacción de estas dos partes del cerebro, producen esos trastornos psicosomáticos, como respuesta a las emociones, al sufrimiento emocional.

Naturalmente, al tratarse de dolores físicos producidos por estados emocionales, la medicina convencional suele no encontrar el origen, ni conocer la medicación adecuada para su desaparición. El método del doctor Sarno, sin embargo, se ha revelado efectivo en miles de pacientes, al abordar los problemas físicos desde el punto de vista de “curar” las emociones negativas que los provocan.


 Métodos para evitar el dolor psicosomático

 
Cualquier dolencia, molestia o sintomatología recurrente, debe ante todo ser diagnosticada por un médico. Si no se encontraran factores físicos que explicasen la enfermedad, debe tenerse en cuenta la posibilidad de que se trate de un trastorno psicosomático y acudir a un especialista que ayude a determinar los posibles motivos psicológicos y a ponerles remedio.

Si se ha pasado o se está pasando por un duro trance, es muy probable que se presenten dolores de alguna índole, junto al sentimiento de angustia, pena o frustración. Afrontar estas situaciones con el máximo positivismo, aceptación (que no resignación) y paciencia, evita que el organismo se vea afectado.

Existen técnicas de relajación que contribuyen a pasar esas etapas evitando el estrés, calmando el ánimo y mejorando el estado físico general. La meditación, el control de la respiración, el ejercicio o deporte equilibrado, la musicoterapia, como ejemplos, y un progresivo cambio de mentalidad hacia lo positivo, ayudan a una mejor comprensión de la situación y de los propios sentimientos. Los dolores psicosomáticos producidos por traumas emocionales, suelen desaparecer cuando el conflicto emocional es abordado, expresado y tratado correctamente.

Pueden existir otras manifestaciones de tipo psicológico que cursan con dolor o con la sensación de estar enfermo. El trastorno de somatización (hipocondría), o el trastorno de conversión, serían algunas de estas posibilidades. Por ello, es importante acudir a los profesionales de la salud cuando un síntoma doloroso se muestra recurrente pero, una vez descartado el factor de origen orgánico, tratar también el estado anímico y mental. Es bueno saber que,cambiando la forma de enfocar los problemas cotidianos,  podemos evitar dolores y molestias que perjudican nuestra calidad de vida.




4 comentarios:

  1. Me gustaría leer este libro a alguien decirme donde descargar gra tís? Gracias

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  3. Me gustaria poder leer el libro del Dr. Sarno, podrán decirme por favor donde puedo descargarlo gracias? gracias

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