lunes, 17 de septiembre de 2012

La realidad, la física cuántica y otras especulaciones





Quiero hablar de la realidad en términos objetivos, es decir, sin catalogarla como eso irrefutable que está pasando porque es lo que la mayoría percibe. No sé si desde ese parámetro es posible acabar diciendo algo lógico, razonable al menos, pero voy a intentarlo.

Es cierto, cuando hablamos de la realidad nos referimos a lo que creemos que no puede negarse porque es lo que hay, lo que sucede o lo que todo el mundo percibe de la misma forma. Y, sin embargo, no es siempre así. Psicológicamente, puede concretarse que nadie ve ni percibe la realidad del mismo idéntico modo que quién tiene al lado. Aunque puedan estar de acuerdo en lo básico (formas, conceptos externos, desarrollo de acontecimientos) dos testimonios sobre el mismo hecho, en función de las mentalidades de esas personas, variarán en manera de asumirlo, lo que demuestra que realmente están percibiendo las cosas de modos diferentes. Luego, ¿qué es la realidad? ¿Cuál es la verdad? ¿Cuáles los hechos irrefutables? ¿Cómo estar seguros de percibir toda la realidad?

Y, si no es así, si somos conscientes de no poder asimilar más que nuestra propia versión de la realidad, ¿por qué no somos capaces de asumir que, tal vez, la realidad sea distinta a eso que creemos? Es posible que tenga que ver con nuestra capacidad cognitiva, pero también con las limitaciones de lo que nos han enseñado.

La realidad se mueve, ¿también se puede cambiar?

La física cuántica, o mecánica cuántica, es una de las ciencias que estudia la realidad, entre muchas otras cosas, como fenómeno del tiempo cronológico y su relación con la voluntad humana. Se han hecho muchas sugerencias al respecto;  las más famosas, demostradas o no, con sus partidarios y detractores, son en la línea de las investigaciones de Masaru Emoto, un investigador japonés, que lleva años asegurando que las propias palabras (o su inscripción) influyen en los cristales de las moléculas del agua, convirtiéndoles en bellos o feos según los sentimientos que expresen. Basándose en eso y en que el cuerpo humano está compuesto en un tanto por cierto elevado de agua, Emoto incide en la influencia que nuestros pensamientos, negativos o positivos pueden tener en la creación o desaparición de enfermedades, emociones o reacciones. Es decir, si incidimos en la materia según lo que pensemos, podemos cambiar nuestra realidad por otra.

Este y otros experimentos y teorías de la física cuántica formaban parte de la popular película-documental “¿Y tú qué sabes?”, realizada en el año 2004 por tres miembros de la llamada Escuela Ramtha de la Iluminación (Ramtha's School of Enlightenment), empresa creación y propiedad de  Judith Darleen Hampton, quien se hizo a su vez famosa por su supuesta abducción por el “extraterrestre Ramtha”, quien le dictaba valiosos mensajes para la humanidad. Con estas premisas, la credibilidad de la película queda en entredicho para escépticos y partidarios de la ciencia empírica. Máxime si se sabe que, aunque se cuenta en el film con testimonios de físicos cuánticos y otros científicos, algunos de ellos declararon que se les entrevistó sin explicarles el uso que iba a hacerse de sus afirmaciones y que, éstas, fueron utilizadas parcial y aleatoriamente y en ocasiones de forma manipulada.

¿Qué quiere demostrar la película?, ni más ni menos que formamos o reconducimos la realidad, según nos sintamos y nos mostremos. Basándose en la física cuántica y en muchas teorías de la ”nueva era”, se nos presenta cómo, los pensamientos que mantenemos sobre nosotros mismos o el entorno,  pueden llevar nuestra vida hacia una u otra distinta realidad, que será la que, finalmente, vayamos viviendo y dando por inevitable.
Esas teorías no deben ser las más serias ni coherentes (no en vano el documental ha sido denunciado y rechazado por buena parte de la comunidad científica, incluidos los especialistas en física cuántica), pero no menos sorprendente son las conclusiones de un profesor y físico francés,  llamado Jean-Pierre Garnier Malet.


Teoría del desdoblamiento del tiempo y el ser humano

Garnier Malet es un doctor en Física francés, especializado en mecánica de los fluidos, que descubrió en 1988 que el tiempo se desdobla. La aplicación científica de esa teoría, permitió explicar desde la llegada de planetoides al cinturón de Kuiper, hasta el mecanismo de los pensamientos, o de la vida. Porque, incluso en contra de lo que hasta hace poco tiempo se creía comprobado, Garnier Malet afirma que, gracias a su descubrimiento, puede comprobarse que no solo el tiempo se desdobla, sino que el ser humano también, siguiendo la pauta de casi todo el universo.

Su descubrimiento fue avalado en el año 2006 por la revista científica norteamericana American Institute of Physics, de New York, por primero posibilitar la predicción y después permitir constatar la llegada de planetoides al sistema solar, entre otras utilidades científicas.

La teoría del desdoblamiento afirma que nuestro cuerpo es también energía que puede proyectarse hacia el futuro, extrayendo información de esa realidad paralela, que traslada a nuestra existencia presente. Según Garnier, de cada instante que vivimos, una pequeñísima partícula es información mental que recibimos inconscientemente, sobre nuestro futuro, de nuestro “otro yo”, formado de energía, cuánticamente hablando.

“Tenemos la sensación de percibir un tiempo continuo. Sin embargo, tal como demuestran los diagnósticos por imágenes, en nuestro cerebro se imprimen solamente imágenes intermitentes. Entre dos instantes perceptibles siempre hay un instante imperceptible”, dice Garnier. Y explica, más gráficamente:

“El fenómeno del desdoblamiento del tiempo nos da como resultado el hombre que vive en el tiempo real y en el cuántico, un tiempo imperceptible con varios estados potenciales: memoriza el mejor y se lo transmite al que vive en el tiempo real.”
  
El doctor Garnier Malet comenta en su disertación que, de cada 25 imágenes por segundo que se proyecten en una pantalla, solo vemos 24, porque la número 25 nos pasa desapercibida, aunque nuestro cerebro capta subliminalmente la información que aporta esa imagen no advertida. De parecida manera, nuestro “yo”, lo que somos realmente, se desdoblaría en cuerpo físico con existencia consciente en el presente, y energía (que también forma parte de cada uno de nosotros) encargada de viajes en el tiempo, buscando el mejor modo de preparar nuestro futuro. 

Esa información, según Garnier Malet, se transmitiría al “yo” material, principalmente en las horas de sueño profundo. De ahí, la vital importancia que le da a la intuición, el pensamiento positivo y el instinto de supervivencia.

“Podríamos decir que entre el yo consciente y el yo cuántico se da un intercambio de información que nos permite anticipar el presente a través de la memoria del futuro. En física se llama hiperincursión y está perfectamente demostrada”, explica el científico.

Otra propiedad física, conocida como “onda-partícula”, desarrollada e investigada por el también físico francés Louis-Victor de Broglie y avalada por el propio Einstein, demuestra que también las partículas se desdoblan en corpúsculo y ondas de energía. Nuestros cuerpos, materia al fin, deberían seguir la misma ley, con propósitos definidos aunque, por ahora, ignorados para el ser humano. La teoría del desdoblamiento de Garnier Malet da sentido a ese propósito.


El futuro desde el presente, en clases rápidas

Todo suena a sorprendente descubrimiento científico, revestido de cierto rigor y con credenciales aceptables, hasta que se le sigue la pista a este señor, perdón, doctor.

 Garnier-Malet se anuncia, a raíz de sus dos libros, ofreciendo sus conocimientos y la posibilidad de aprender de sus teorías la forma de cambiar nuestra realidad presente, en los hipotéticos viajes al futuro mientras dormimos, en cursillos acelerados al módico precio de 250 € en Europa y 295 $ al otro lado del Atlántico. Todo muy bien desglosado en folletos que facilitan la participación   y rápido aprendizaje en intensivos de dos días o, si tienes más tiempo que perder, en diez días.

El científico presuntamente contactado por la NASA, se revela como otro gurú post-moderno, utilizando su teoría junto a afirmaciones esotéricas al estilo new-age, tan recurrido en estos casos…o sea, en los casos que suelen terminar en fraude.

Conclusión

La conclusión, después de todo esto, es que la realidad es la única que no engaña: acaba sacando a la luz a todo mercachifle, pseudocientífico, falso iluminado o aprovechado de turno, porque si algo no resisten es la codicia del mercado para crédulos que abren con sus apabullantes descubrimientos.

Lo mismito que el famosísimo film de El Secreto, que luego fue libro, y que no es ningún secreto más que, si tienes buena “vibra” como dicen los latinos, lo llevarás mejor que si gastas mala…sangre. Eso te lo dicen gratis los místicos orientales, que por eso sonríen siempre y viven muchos años.

1 comentario:

  1. Los trabajos jean Pierre demuestran una gran consistencia científica, primer científico que yo veo que tiene como fundamento para su teoría y su buen uso la regla de oro de la Biblia.

    Consistente con Einstein, Kurt godel, la física cuántica, stephen hawking.... Etc.
    Le falta cohesionar todo esto y el propósito de la Gran mente inteligente y como ese Dios actualiza el futuro por causa de su creación.

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